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NUESTROS PENSAMIENTOS DIRIGEN NUESTRA VIDA



Tal y como enseña la Kabbalah, nuestros pensamientos están donde NOSOTROS estamos (y, podría añadir, QUIENES somos)





Nuestras emociones son indicadores. Son nuestra brújula interna que nos muestra dónde debemos prestar atención y dónde se necesita un cambio. En lugar de rechazar estos estados de ánimo o cerrarnos cuando los sentimos, podemos emplear emociones como la tristeza, el duelo, el enojo o el arrepentimiento como señales de que hemos experimentado una pérdida significativa o de que ha llegado el momento de reevaluar algunos aspectos de nuestra vida. Nos ayudan a ver y, más importante todavía, a sentir cuándo es el momento de tomar una nueva decisión.

Por supuesto, kabbalísticamente, el comportamiento nace de la conciencia; somos la suma de nuestros pensamientos, que se manifiestan a través de nuestras palabras y acciones. Así que, si bien los obstáculos y los desafíos se presentarán inevitablemente en la vida, nuestras reacciones y perspectivas pueden convertirlos en un amigo o en un enemigo. En definitiva, podemos elegir cómo enmarcar lo que está ocurriendo y cómo nos sentimos al respecto, y tener una mentalidad positiva a la larga nos ayudará a transitar mejor nuestros desafíos.

Ahora es el momento de hacer una lista de pasos para traer más paz, felicidad y bienestar mental a tu vida.

1. ¿Qué quieres comenzar a hacer o hacer con más frecuencia? Considera pensamientos o comportamientos que mejoren tu bienestar, como un mantra personal, un nuevo compromiso con la meditación o escribir un diario. ¿Hay algo más que sepas que puedes hacer para favorecer tu salud mental? 2. ¿Qué quieres hacer menos o dejar de hacer por completo? Tal vez sea una crítica recurrente que te haces a ti mismo o una actitud permanentemente pesimista con un compañero de trabajo o un familiar. O tal vez sea un hábito poco saludable al que acudes cuando te sientes de cierta manera. ¿Cuáles son las dos principales prioridades de salud en las que quieres comenzar a trabajar HOY? Al igual que con tus objetivos de salud física, asegúrate de que tus objetivos de salud mental sean específicos, manejables y realizables, y de que verdaderamente quieras alcanzarlos. ¡Y nunca subestimes el poder de los sistemas de apoyo para ayudarte a mantener el rumbo! Tu red de apoyo puede incluir un terapeuta de confianza, un familiar o un amigo con el que te sientas cómodo conversando. Abogo mucho por la eliminación del estigma en torno a los problemas de salud mental.


¡Cuanto más podamos hablar de ellos, más podremos apoyarnos mutuamente para superarlos!

Fija tus objetivos en un lugar donde puedas verlos todos los días.






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